viernes, 19 de septiembre de 2014

Clásicos - El retrato de Dorian Gray (parte, del capitulo 2 )


-Ejerce realmente una influencia tan mala, lord Henry? Tan mala como lo dice Basil?
-No hay una buena influencia Gray. Toda influencia es inmoral, inmoral desde el punto de vista científico.
-Por qué?
-Porque influir en una persona es darle tu propia alma.
No piensa sus pensamientos naturales o se quema con sus pasiones naturales. Sus virtudes no son reales para él. Sus pecados, si existen los pecados, los toma prestados. Se convierte en un eco de la música de alguien más, en un acto de una parte que no se ha escrito para él. El propósito de la vida es su propio desarrollo. Darse cuenta perfectamente de la propia naturaleza, para eso es para lo que estamos aquí cada uno de nosotros. Hoy en día las personas se temen a sí mismas. Han olvidado el deber más elevado de todos, el deber de que uno se debe a sí mismo. Por supuesto éstas son caritativas. Alimentan al hambriento, visten al mendigo. Pero sus propias almas se mueren de hambre y están desnudas. El valor ha desaparecido de nuestra raza. Quizá nunca lo tuvimos en realidad. El terror de la sociedad, que es la base de la moral: el terror de Dios, que es el secreto de la religión. Estas son las dos cosas que nos gobiernan. Y sin embargo...
-Vuelve un poquito más la cabeza hacia la derecha, Dorian, como un buen chico - dijo el pintor, concentrado en su trabajo acababa de sorprender en la cara del muchacho un gesto que no le había visto nunca antes.
-Y  sin embargo - continuó lord Henry, con su voz baja y musical y con esa onda graciosa de su mano que tan característica era siempre en él y que se remontaba a sus días de Eton - , creo que si un hombre fuera a vivir su vida llena y completamente, daría forma a cualquier sentimiento, expresión a cualquier pensamiento, realidad a cualquier sueño. Creo el mundo ganaría tal impulso de júbilo nuevo que olvidaríamos todas las enfermedades y medievalismos y volveríamos al ideal helénico, puede que a algo más bello y rico que el ideal helénico. Pero el hombre más valiente entre nosotros tiene miedo de sí mismo. La mutilación del salvaje encuentra su supervivencia trágica en la propia abnegación que echa a perder nuestras vidas. Somos castigados por nuetras negativas. Cada impulso con el que nos esforzamos en estrangular germina en la mente y nos envenena. Los pecados del cuerpo son los primeros, y se satisface con su pecado, porque la acción es un modo de purificación. Entonces nada queda excepto el recuerdo de un placer o la voluptuosidad de una pena. El único camino para deshacerse de la tentación es ceder a ella. Resístela y tu alma enfermara de anhelo por las cosas que se le han prohibido, de deseo por lo que sus leyes monstruosas han hecho monstruoso e ilegal. Se dice que los grandes acontecimientos del mundo tiene lugar en el cerebro. Es en el cerebro, y sólo en el cerebro, donde los grandes pecados del mundo tiene lugar también. Usted, señor Gray, usted mismo, con su juventud rosa y su infancia rosa, usted ha tenido pasiones que le han hecho asustarse, pensamientos que le han llenado de terror, sueños despiertos y sueños mientras duerme cuyo mero recuerdo podría teñir sus mejillas de vergüenza...
-Basta! - dijo con voz quebrada Dorian Gray - Basta! Me deja perplejo. No sé lo que dice. Hay alguna respuesta para usted, pero no la encuentro. No hable. Déjeme pensar o, mejor, permítame intentar no pensar.
     Durante casi diez minutos estuvo allí de pie, sin moverse, con los labios entreabiertos y los ojos con un brillo extraño. Era apenas consciente de que una influencia totalmente nueva estaba operando en él. Aunque le parecía que había salido realmente de él mismo. Las pocas palabras que le había dicho el amigo de Basil, palabras pronunciadas por casualidad, sin duda, y con paradojas intencionadas en ellas, habían tocado alguna cuerda secreta que nunca había sido tocada antes, pero que él sintió que vibraba ahora, latiendo con extrañas pulsaciones.

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